El "mate automático"... para los verdaderos amantes del mate no hay nada más aberrante que este engendro producto de la modernidad que hace de nuestras experiencias materas un verdadero disgusto, porque a la segunda cebada (si es que la cebada como tal existe, porque en esta clase de mates no existe la cebada tradicional -manual- y por ende la imagen del cebador desaparece en la noche de los tiempos) el mate ya está lavado, lo cual redunda en una ronda interrupida por sucesivos "acomodos" de mate, agregando yerba nueva... y ni hablar de las emergencias intestinales y sus consabidas sinfonías peristálticas -similares en melodía a las que preceden los guisos de porotos-. El mate automático es uno de esos cosos que nos hace preguntarnos quién fue el de la mala idea de desvirtuar nuestra benemérita tradición.
Aparte... la bombilla de plástico, que después de unos meses termina toda masticada cual juguete de can, es un insulto a la histórica bombilla metálica, esa que se calienta con facilidad como algunas mujeres de dudosa reputación (tal cual dice el refrán). Y siendo el termo del mate automático un receptáculo de plástico (o de telgopor en el peor de los casos), es corta la vida del agua caliente.
Y ni hablar... no, no! Ni hablar de la duración de la chupada! Cuándo se acaba tu chupada y cuándo tenes que pasar el coso al bebedor siguiente? Es una chupada? Son dos? Chupás ad eternum hasta saciar tu sed matera, o hasta que alguien te codea y te dice "eh, pasa el mate" (acompañanado la frase con algún epíteto no del todo afable). Y qué pasa con la saliva de los consumidores del mentado coso? Porque... sí, está claro que sorbemos el agua, pero de acuerdo a la ley de la física que establece que todo lo que sube tiene que bajar (léase: el agua del mate, por medio de la bombilla), cuando el líquido en cuestión baja volviendo al termo, no baja en su estado puro, sino que baja con saliva. A diferencia del mate tradicional del cual sorbemos el agua y en la última chupada (la que produce el ruidito final, borboteos de agua y aire) bebemos nuestras propias excreciones bucales; en el mate automático, al no haber una sorbo final, dichas excreciones quedan en el termo y otro bebedor de la ronda habrá de ingerirlas. Y en las sucesivas pasadas del coso al bebedor siguiente el agua tomará una consistencia progresivamente más viscosa de la cual no tenemos conocimiento, por no verla.
Redondeando: quien invento el mate automático, sin dudas lo hizo en planes de boicotear nuestro acerbo cultural. Tal vez quien lo inventó fue un gringo... el mismo que pretende infiltrarse en nuestro país para robarnos la receta secreta del dulce de leche.
Este texto se lo mandé una vez al blog de Podeti, Yo Contra el Mundo, para que lo publicara en su Enciclopedia del Coso. Como nunca lo publicó, lo pongo en mi propio blog :D
Monday, July 20, 2009
El coso
Posted by P. at 4:56 PM 6 guánder pípol séid...
Friday, July 17, 2009
Y nada.
Eso: Slow men working. Estoy en eso de cambiarle de look al blog. Ustedes dirán "Pero ya le cambiaste el look, y no me gusta!" A esos les digo que ésto no es todo. Mientras tanto conténtense con lo que hay y sigan participando.
(?)
Posted by P. at 11:10 PM 6 guánder pípol séid...
Prohibido Olvidar...
No quiero olvidarme de los recuerdos de mi corta infancia en Uruguay, los juegos bajo la lluvia de verano y los charquitos en el pasto del frente de casa. No quiero olvidarme de los pocos momentos que pasé con mis abuelos, de los viajes a Uruguay, de la inocencia, los juegos y aventuras con mis amigos, las escondidas, los ring rajes, las tardes de primavera en la biblioteca, Los Cuentos del Pajarito Remendado y las canciones de María Elena Walsh. De Ana Alicia, mi amiga imaginaria cuando recién nos habíamos mudado a Argentina; de las casitas en los tamariscos y los veranos en el canal, los álamos, las ciruelas verdes.
No me quiero olvidar de lo que se sentía salir con mis amigos antes de casarme, sentirme eterna y feliz a su lado, agarrar la ruta, irnos a la playa, volver a cualquier hora. Los campamentos de verano, los viajes a la cordillera, el "¿conoceré a alguien?", los bailes bajo la luna, las maripositas en la panza cuando me gustaba alguien. No quiero olvidarme de la simplicidad de mi vida en Argentina, las mateadas en el comedor universitario, las largas charlas, los divagues, la falta de plata, patear el día a día; las lecturas de Shakespeare con acento paraguayo y la asignación de nombres de dioses Griegos de cada uno de mis compañeros. Yo era Hera.
No quiero olvidarme los años que pasé lejos de mi amor y el momento en el que volvió y lo besé para siempre, porque ese día fue el comienzo de mi eternidad. No quiero olvidarme del día de mi boda. Ese día me sentí una reina, y él fue mi rey, y el mundo era nuestro. No importaba nada más. No quiero olvidar que este matrimonio y esta familia que hoy tenemos nos tomó años de amor a distancia, soledad... soledad hasta que nos dolía el cuerpo y nos íbamos a dormir llorando, los dos a miles de kilómetros de distancia.
No quiero olvidarme del olorcito de las manos de mi mamá, ni de la risa de mi papá. No quiero olvidarme de sus consejos. Ni de las sabias palabras de mi mamá cuando alguien me rompió el corazón por primera vez. No quiero olvidarme de los almuerzos y las largas charlas en familia, de la austeridad y del esfuerzo de mis viejos por hacerme quien soy hoy. No quiero olvidarme de la amistad que desarrollé con mis hermanos. No quiero olvidarme del apellido que llevo y lo que significa.
No quiero olvidarme de los otoños en Cheney, con sus colores, sus aromas, sus texturas, sus luces y sombras. Conmovedores hasta las lágrimas. De los zapallos junto a la puerta, las caminatas por los parques, las ilusión de traer una vida al mundo. La inefabilidad del día en que la tuve por primera vez en mis brazos.
No quiero olvidarme de la vocecita de mi hija, de sus ojazos grises y expresivos, su sonrisa picarona, su personalidad alegre y cariñosa. No quiero olvidarme de su inocencia, para emularla, para ser un poco más como ella: despreocupada, amorosa, generosa, tierna, curiosa, incondicional.
No olvidar estas cosas es lo que le da sentido a mi vida.
Posted by P. at 11:32 AM 2 guánder pípol séid...
Friday, June 26, 2009
Oops, I did it again!
Anteayer vi tres Testigos merodeando mi casa en patota (?). Golpearon la puerta dos veces y tocaron el timbre una vez.
Me encerré en mi cuarto a ver dibujitos con mi nena.
Posted by P. at 8:52 PM 3 guánder pípol séid...
Wednesday, June 24, 2009
2 x 1
Estoy cursando clases de verano. No tengo muchas ganas de estar ahí así que tuve que inventarme algo que me mantenga entretenida sin levantar sospechas de mi distracción.
Así que haciéndome la que escuchaba, asintiendo de vez en cuanto, escribiendo garabatos en el cuaderno (hay que desimular, vio), me puse a mirarle los zapatos a la profesora. Sí, zapatos negros, ambos dos. Sí, de puntera redondeada. De taco chino. Suecos, los dos. Pero hete aquí lo siguiente: la suela (no el taco) del izquierdo era levemente más alta que la del derecho. Por un segundo pensé "tal vez sea un poco renga y tiene zapatos con diferente taco para emparejar el asunto." Pero esa idea quedó descartada al momento, cuando vi que la puntera del zapato derecho estaba notablemente más gastada que la del izquierdo, y que el izquierdo tenía una costura blanca que no alcanzaba a ver en el zapato derecho. Así fue que me entregué de lleno a la proeza de desenmarañar el misterioso caso de los zapatos de la profesora. Pasaron las horas (la clase dura 5) y descubrí que, efectivamente, el zapato derecho tenía una costura blanca que el izquierdo no; que cuando cruzaba las piernas y se le remangaba el pantalón se veía que el taco del zapato derecho formaba una línea convexa, mientras que el taco del zapato izquierdo era cóncavo (quienes saben de tacos chinos y de cavidades saben de qué hablo); y también, después de un prolongado escrutinio noté que uno tenía un arco más marcado que el otro. El ápice de mis descubrimientos zapateriles ocurrió 30 minutos antes de finalizar la clase, cuando mis sospechas estaban casi tan materializadas que daba por sentada mi victoria. Sí, señores: la profesora se sentó, dejando expuestos sus tobillos. Y la desnuda verdad de sus suecos. Y mentalmente canté victoria y me sentí realizada por haber llegado a la culminación de mis andanzas mentales con zapatos ajenos. Y sonreí mentalmente, tal vez un poco con los labios, también; pero al segundo mi sonrisa mental se opacó: "La profesora tiene un zapato de cada par, y? cuál hay?"
Posted by P. at 3:51 AM 8 guánder pípol séid...
2 x 1
Miren lo que encontré por ahí!
Lo que sería Total Eclipse of the Heart si en lugar de la famosa letra, lo que cantaran fuera una descripción de lo que pasa en el (bizarrísimo) video clip.
Es hilarante!
Posted by P. at 3:48 AM 1 guánder pípol séid...
Monday, June 15, 2009
Creo que me duele la panza...
Posted by P. at 5:19 PM 2 guánder pípol séid...
Monday, June 8, 2009
Qué cosa loca.
El otro día nos sentamos a ver The Manchurian Candidate (traducida pésimamente como El Embajador del Miedo). Para los que no la vieron, trata más o menos del lavado de cabeza de un grupo de soldados norteamericanos en la Guerra del Golfo, en el '91. Les lavaron la cabeza para que creyeran que uno de los soldados de su grupo los había salvado y que era un héroe, blah blah. Este soldado (el "héroe") es hijo y nieto de políticos, y se postula como Vicepresidente de EEUU 12 años después más o menos. El asunto es que los compañeros del grupo tienen sueños en los que recuerdan cosas diferentes a lo que ocurrió (a lo que les hicieron creer que ocurrió), y tienen como flashes que se acuerdan de cosas que debido al lavado de cabeza nunca ocurrieron, y blah blah.
Bueno, fíjese usté, que mirando la película tanto mi esposo como yo teníamos flashes similares: me acuerdo haber visto esta escena, pero no me acuerdo cuándo ni dónde; me acuerdo haber visto aquella otra escena a la perfección, pero no me acuerdo de nada más de la película. Fue rarísimo. Nos pasamos dos horas tratando de dirimir cuándo y dónde la vimos, y por qué no la recordamos.
Qué cosa rara, la mente de uno, no?
Posted by P. at 10:01 PM 5 guánder pípol séid...
Saturday, June 6, 2009
Saturday, May 16, 2009
Aaaaah... (con tonito de "me cayó la ficha")
El lunes a la noche vinieron mi hermano y mi cuñada a visitarme. Vinieron con un par de bolsos y se iban a llevar de acá algunas cosas que amigos y familia le habían encargado, así que necesitaban un par de bolsos de mano más.
Todo el tiempo se lo pasaron hablando de los bolsos carrión. Y yo, con la cabeza quemada de tanta literatura, en lo único que pensaba era en los infantes de Carrión, en El Cantar del Mio Cid. Toda la semana pensando en los infantes y tratando de darle sentido al término carrión. Creía que los carriones eran los bolsos con rueditas (por la asonancia con el sustantivo camión, debió haber sido), pero no, eran los bolsos de mano.
Hasta que ayer a la mañana (último día de su estadía), estábamos todos callados, tomando mate, haciendo cosas y de pronto entre chupada y chupada salta Guánder "Aaaaaah...! Carry on! Los bolsos de mano son carry on, no carrión!" y mi hermano y mi cuñada me miraron con cara de "Y ésta?" se miraron entre sí y se rieron. Pero bueh, yo que culpa tengo si me castellanizan el carry on y hasta me le ponen acento, loco!?
Posted by P. at 1:56 PM 12 guánder pípol séid...
